Los temas tienden a ser más profanos, mitológicos, en donde el desnudo adquiere particular importancia. Además, la escultura se vuelve urbana, aparecen en las calles, plazas y fuentes, integradas con la arquitectura.
La escultura barroca se caracteriza por su fuerza y su monumentalidad, su movimiento compositivo, su dinamismo, proyectado hacia fuera, sus composiciones diagonales, su expresividad y su tratamiento de la ropa.
Italia
Gian Lorenzo Bernini es el intérprete de la Contrarreforma católica. Pone la escultura al servicio de la arquitectura. Busca efectos emotivos con el fin de conmover, para lo que emplea el escorzo y las posiciones violentas y desequilibradas: Apolo y Dafne, baldaquino de San Pedro.
Pietro Bracci: fontana de Trevi, y René Michel Slodtz: San Bruno.
Francia
El barroco francés se reconoce por su carácter cortesano, mitológico y decorativo. Predominan los bustos, las estatuas ecuestres, las alegóricas y la escultura funeraria.
Versalles será el centro del arte. François Girardon: Apolo y las Ninfas, y el sepulcro del cardenal Richelieu. Pierre Puget es el más barroco por su dramatismo, tensión y la violencia formal. Andrómeda liberada por Perseo.
España
Destaca el uso prioritario de la madera policromada, que se conocerá como imaginería. Busca la sensibilidad popular y la expresividad, que se manifiesta en los pasos de Semana Santa. Apenas existe escultura civil. Los escultores trabajan para gremios y cofradías de carácter religioso.
En Castilla encontramos dos centros Madrid y Valladolid. Gregorio Fernández es uno de los imagineros más representativos tanto por su expresionismo, como por su patetismo y su carga dramática, en el que refleja un hondo sentimiento religioso y un profundo naturalismo. Cristo yacente, paso del Descendimiento y la Piedad. En Madrid trabajan Manuel Pereira: crucifijo del oratorio del Olivar, Juan de Bolonia: estatua ecuestre de Felipe IV, y Felipe de Espinabete.
En Andalucía encontramos dos centros, Sevilla y Granada. Su imaginería tiene un carácter más íntimo, de recogimiento interior, y un lenguaje más clásico. En Sevilla trabajó Juan Martínez Montañés: Inmaculada de santa Clara y Jesús de la pasión, Juan de Mesa: Jesús del Gran Poder. En Granada trabajan Alonso Cano: inmaculada, San Antonio de Padua, y Pedro Mena: La Dolorosa, Magdalena.
En el siglo XVIII podemos considerar otra escuela en Murcia. Francisco Salzillo, caracterizado por sus figuras delicadas y su gusto rococó. Crea pasos en grupo: La Virgen de la leche, el paso de La oración del huerto.